lunes, 22 de mayo de 2017

EL DOBLE


En el primer desvío que hubo a la vista
aburrido del mismo camino
mi doble
cambió de rumbo

Un doble que no se pierde
–alcanzó a decir
apuntándome–
es una carga:

me voy a pensar el camino de los árboles
me gustan las ramillas colgantes
de los arbustos de poca sombra

arderé al sol sin viseras
y después merodearé las tabernas
de las mesas entoldadas

Lo más que pudo se alejó
molesto de lo mismo
tomó distancia

Un doble que no se deslinda
que encima siempre el morro
–volvió a apuntarme–
es un pesado:

me voy a estimar la caída de la tarde
tal vez me detenga sin prisa
en la vista de los puentes

o corra detrás de las sombras de los perros vagos
De pronto espante a las palomas

Y sin dar vuelta atrás
sin hablar de reencuentros
marchó por su acera

más liviano que nunca
incluso más leve

Del libro El poeta da una vuelta a su casa de Robinson Quintero Ossa
Publicado en Periódico de poesía 97

No hay comentarios:

Publicar un comentario