lunes, 22 de mayo de 2017

AMAINA EL VIENTO


Amaina el viento
y el silencio se mece
desnudo

las madres esperan…

Rotas, las tejas visten los áticos,
las hierbas se comen al musgo
y aquella sonrisa, marchita,
camina descalza,
sin rumbo

las abuelas esperan…

Vengo de una tierra vieja,
hablo con lengua dormida,
me asomo hasta esta hora nueva
y el polvo me acecha
escondido.

Las mujeres…
                        esperan.

Del libro Espontáneos de Lola Estal
Publicado en Acantilados de papel

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