sábado, 20 de mayo de 2017

ABRO MIS OJOS


Abro mis ojos, y me percato de tu vacío, ingrata resulta tal visión.
E ahí cuando reniego de ser un triste vidente, con tacto de ausencia.
En tal situación adversa, en que todo humano capaz de ver con pupilas de ternura, dicho afectivo sentido sea ignorado, la reciprocidad a tal percepción le sea negada, llegaría al dilema de reflexionar la interrogante:
¿Mejor sería alegrarse de ser un apasionado ciego, a quien la presencia y correspondencia de la persona amada, resultare ser cual lazarillo de dicha?

ERNESTO ESCOBAR MOREIRA -ECUADOR-

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