Un viejo árbol se inclinó en el bosque para rezar por la sabia naturaleza
y muchos animales lo acompañaban con la esperanza de tener una respuesta...
Sus rezos llegaron hasta el confín del mundo pero algunos no quisieron escuchar
pues la vil ambición los hizo de piedra y ya no distinguen el bien del mal...
Pero hay quienes que bregan por sus hijos desde el vientre de la madre tierra...
y como iconos de la esperanza visten su alma de verde y luchan por ella...
Respuesta a las sinrazones de un futuro escrito en el manantial de los deseos
donde surge el agua bendita regando los campos de los sueños eternos...
Tus manos sembraron un retoño que entregó su fruto pues fue cuidado con mucho amor...
eso es lo que necesita el mundo para sembrar la semilla de la tolerancia en nuestro corazón...
HÉCTOR RECHE -Argentina-
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