“Amad”
Dicen que mi abuela era una ramera;
y lo era,
pero nunca se iba por las ramas.
Que era una cualquiera...
y tienen razón;
jamás pretendió ser más que otro.
Una Zorra;
pero por astuta;
tenía a todos los esposos de la cuadra detrás de ella.
Decía y hacía lo que quería franca y abiertamente...
a veces por placer,
a veces por dinero,
a veces lo hacía por poder,
pero era tan buena,
que a veces lo hacía lastimeramente.
Nunca abortó,
y cuando se enamoró,
sencillamente porque quiso,
se embarazó.
Era libre,
libertaria,
y libertina.
La odiaban los religiosos y los esclavistas...
aunque parezcan algo dispar,
son igual de tiranos.
Difícilmente aprendió a leer,
y escribió la clave de la felicidad...
ámate,
y que se convierta en un imperativo...
amad.
JAVIER IGNACIO DUGAND HENAO
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