No importa
nada parece quedar en la arena removida
donde mis cuartas tuve de posar
influjos de tierra recalentada
pies rotos y desgastados
una memoria que no me devuelve tu rostro
y escribo
porque quiero gritar mas no puedo
recorro la estancia vacía de cuerpos y candores
plagada, preñada, colmada
de aromas que no más están en mi escritura
ya no queda nada
de tu aliento, de aquel susurro
lleno de vida, de ese hálito que me recorría al amanecer
cual un pajarillo picando sobre el cristal
de mi alfeizar entreabierto
y escribo
sólo escribo, solo
porque arrastro y remuevo los almohadones buscándote
a ti, tu foto, tu pañuelo impregnado
el jersey roturado con aquel siete
arrancado en la corteza del mismo árbol que nos cobijó
cuando la lluvia arreciaba
te apretujabas contra mi piel, te embebías en mi humedecido ardor
reías con la batiente carcajada
que arrullabas a las espátulas en el río
y escribo
sólo escribo, solo
para poder describir aquellos colores
vivos, tan vivos
que imposible palpar el sepia, el amarillento rescoldo del fuego
parapetándose en las colinas
bajo los cánticos de los braceros en los campos
cuando amartillaban los raíles de aquel tren lleno de esperanzas
de salidas, de nuevos destinos
quién lo hubiera escrito, ni siquiera imaginado
abrir puertas para salir, cerrarlas para escapar
y escribo
sólo escribo, solo
te escribo… para recordarme
sin perder la cordura
en esta ciénaga que hoy reverdece y se encrespa al cielo
cual si acariciar el vientre
del rebaño de algodones radiantes, quisiera
amoldar una pluma tras otra, emular al edén de los niños
o parafrasear aquellos grandilocuentes sueños
en un cajón carcomidos
por unas polillas cómplices del olvido
a marchas forzadas, para evitarte el dolor de ver tu castillo, caer
me hago viejo,
arrastro mis recuerdos sobre la nívea carilla
deletreando un epílogo
para no dejar cuartos abiertos, ni cuentos sin compostura
que el destino deshaga entuertos
y entre tanto
bajo este cimbreo de uvas arracimadas al lado del cañaveral
escribo,
sólo escribo, solo
te escribo, te reenvío mis garabatos
para recordarme
en el resquicio de un susurro que brotara de tus labios.
Santiago Pablo Romero -Trigueros-
No hay comentarios:
Publicar un comentario