Estupefacta, los ojos bien abiertos
la nariz insomne intentando respirar
los labios siendo intención de imagen
con gritos en suspenso
orejas, oídos solo una lucha de moralejas
que ocupan sitios
estupefacta, los pelos enredados
cual maraña a propósito
poco han aprendido-digo en las noches
despojada de oyentes-
inmóvil incorporada en vorágines ajenas
o en las propias vorágines que adormecen
siendo extranjera en un destierro impuesto
por necedades y azar...
la piel aun se estremece
estupefacto corazón
huelo jazmines
bruscamente la vida
luminosidades detrás de los silencios...
Claudia Ainchil -Buenos Aires - Argentina-
Publicado en la revista Arena y cal 191
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