Mi corazón quema por dentro
cuando se estremece mi memoria
y abandono mi calma,
entonces te persigo
y me arrastro a tus deseos.
Te escribo cartas de amor
y me quedo soñando
que me ofreces tu cuerpo,
y al despertar, enciendo la luz
y ya no estás.
¡Qué decepción!
Sin sueños, sin amor,
tan solo tu voz
que resuena en mi sangre
muerde mi sentir
y llena de cicatrices mi cuerpo.
¿Es qué ya no tienes nombre?
y el rojo de la sangre
en tu cuerpo desnudo
es una sombra con la mirada perdida
intentando callar con su silencio
la ternura que nace de tu pasión
y el encanto de tu cuerpo;
que no se rompen
en los caminos de la esperanza.
Ysidro Parra -Venezuela-
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