“Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios
en la justicia y santidad de la verdad” –Efesios 4: 24
Llegue a mí el verso limpio y elocuente
el verso universal, el que aglutine,
que sea amalgama uniendo corazones;
que con voz positiva abra caminos;
el verso que dé fuerza, el que levante,
que compasivo sea, y conciliatorio;
que amor conlleve, y paz y lealtad,
justicia, convivencia y libertad,
a todos los confines cual morcella.
Llegue a mí el verso con mensaje noble ,
el que en fe siembre la feraz simiente
en el surco que infértil se ha creído.
Yo quiero la palabra que trascienda;
aquesta universal y sin fronteras;
la que socaire sea, la luminosa
para el obnubilado, el compungido
que no puede salir del laberinto
ni vislumbra esperanza en sus tinieblas
y no alcanza la luz de su lucero.
Llegue mi verso hasta la hondura humana,
lucífero, espejado y transparente,
y yo estaré feliz de mi mensaje:
Que ilumine tu senda, peregrino,
la estrella que en Belén mostró el camino
a los adoradores Reyes Magos
en pos del Niño Dios, rey redentor,
¡que el mensaje de amor que Él nos dejó
despierte en nuestro ser un Hombre Nuevo!
Leonora Acuña de Marmolejo
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