El otro día hablé con el silencio
y me contó que
la fanfarria de los poderosos
se desvanece como la espuma
la crueldad ronda las ciudades
buscando endebles trasnochados
el viento y la lluvia no discriminan
los anhelos son circundantes cometas
de la imaginación
el acopio material tuerce las percepciones
la dicha, de vez en cuando, se prostituye
el dinero se sirve del hombre
el amor bailotea
al ritmo de las hormonas
la lucha es como una granada
a la cual hay que desmenuzar pacientemente,
para alcanzar su dulzor
y la vida es una mezquina señora
a quien debemos robarle abundantes alegrías
y alguna que otra felicidad.
El otro día hablé con el silencio…
¡Qué iluso de mi parte
haber creído
que el silencio era mudo!
Juan Lopresti
No hay comentarios:
Publicar un comentario