Premio: “Duendes de amor 2015”
Suspendida en la memoria del beso,
perdida en la frontera de sus caricias,
puesto a resguardo el frágil corazón
en el laberinto de los recuerdos,
vivo el prodigio de amar en silencio.
Veo así la pasión como una ruta,
olvidando los restos del naufragio,
poniendo a flote placer y sentimientos.
Y, cerrando los ojos, mi cuerpo
se extiende en tu paisaje,
se dilata el pulso hacia tus manos
y el alma se recoge en soledad.
Rescato la emoción de los recuerdos,
y atravieso con ellos la tierra del olvido.
Sol de Diego -España-
Publicado en la revista Oriflama 27
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