domingo, 6 de diciembre de 2015

RUIDOS DE MEDIA NOCHE.


Como una señal de radio mal sintonizada, como ecos de pequeños niños así es lo que dentro de mi cabeza suena.
No han pasado ya más de dos horas desde el último sueño que nos puso tan cerca, como en aquella viejas reuniones donde sostuvimos muchas tertulias sobre la guerra y la paz, sobre el amor y el odio, sobre música de extremos unidos.
Ya pasaron tres horas y los ruidos han desaparecido, ya dentro de mi cabeza domina la fuerza y cordura, ¡con pocos rasgos de locura! extrañas voces recorren alego-ricamente el patio de mi casa; al parecer se cansaron de estar vagando dentro de zona parietal, occipital y frontal y eligieron un lugar de estrechos horizontes, de fríos controlables y de noche con amaneceres.
A poco tiempo de sentir cansancio un sonido especial, el canto de mi guardián difumina y embellece todo mal, ¡aun que es irónico que casi todos lo relacionen con la muerte!, es que ya existe poca gente decente y conocedora de artes, como para decir y expresar tantos miedos, miedos que por desgracia de la ignorancia ya se vuelven más fuertes.
Ya con el cansancio pregonando mi cerrar de ojos y por lo tanto mi dormir, ya a poco tiempo de asomar por algún horizonte; aquella hermosa luz, el lucero del alba, no cerraré mis ojos, sin antes verla por unos minutos y contemplaré por un millón de años, mi alma empieza a temblar y como estoy de pie en mi patio, veo a los ruidos que en media noche trataron de nublarme.
Pero ahora se disipa por la fuerza de el lucero del alba, despidiendo mi mirada de la luz, se materializa de sorpresa un personaje muy querido: Luxfinxer (Lucifer).
Quien es atraído a mi patio por la vibración de mi alma, y me pregunta con un un tono de voz muy dulce: ¿Por qué piensas en dormir, si aun brilla el lucero?
a lo cual le respondo, ya vendrá otro amanecer y volveré a ver la luz.
Al terminar mi respuesta, el ángel de luz desaparece junto con el lucero del alba.

CHAVA BLUES

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