Me pediste un anillo,
un anillo plateado,
unos pendientes con una perla,
con una perla roja,
un collar de conchas,
de conchas diminutas
y una pulsera de oro
con nuestras iniciales grabadas
dentro de un corazón.
Yo me conformaba con un par de besos,
con un par de besos y una mirada
llena de mucha, mucha pasión.
Aunque tampoco renunciaba
ni al anillo plateado,
ni a la pulsera dorada
con un corazón con nuestras iniciales.
Aunque tampoco me disgustaría
una buena cena a la luz de la luna.
Acepto tus peticiones
y las cumpliré sin olvidar ninguna.
Espero que tú no me falles
y me proporciones las mías
y acabemos cenando
luciendo nuestros anillos y pulseras
y besándonos a la luz de la luna
una y hasta dos veces
con mucha, mucha pasión.
JOSÉ LUIS RUBIO
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