Te observo muy tranquila descansando
—tienes una sonrisa complacida—.
Hoy vistes con tu ropa preferida
y en silencio, te sigo contemplando.
Un murmullo. Personas caminando
me hacen sentir extraña y aturdida.
Me estrechan en sus brazos. Confundida
no entiendo qué sucede, voy llorando.
Quiero olvidarme de esta pesadilla
—tan sólo duermes y abrirás los ojos—
tenemos un acuerdo mi chiquilla.
Levántate, sostente fuertemente,
lograremos vencer estos cerrojos.
No importa que camines lentamente.
EUGENIA DÍAZ
Publicado en la revista Ultraversal
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