Cubrí con sábanas blancas
el cuerpo de mi difunta madre,
nadie vino a acompañarme para velarla,
pues era una bruja,
y aunque a escondidas todos venían
para que les ayudara, y ella lo hacía,
y sabía de todas sus vidas,
a la hora de darle el último adiós,
nadie venia, todos se escondían,
y sola estaba con ella,
como siempre hacía.
Llegaba el alba y había que enterrarla,
más no podía con ella, y nadie vendría,
y destrozada me senté en su silla,
y comprendí la hipocresía y la mentira,
y quise llorar, pero lágrimas no me salían,
tocaron a la puerta y esperanzada salí,
pensé, ¡un buen vecino se apiadó de mí!
¡de tantos como aquí siempre había!
pero al abrirla, vi a unos hombres muy elegantes,
y quitándose el sombrero me dijeron:
somos sus caballeros, y venimos por nuestra dama,
traemos el carruaje y toda la comitiva,
por favor hija, déjanos llevárnosla,
es hora de la partida.
A hombros se la llevaron,
¡nunca vi tanta gente en mi vida!
habían venido de todo el universo,
hadas, ninfas, elfos …de todo lo que existía,
venían y la tocaban, como si vieran algo
que yo nunca veía, y pregunté,
¿Qué veis en mi madre que la tocáis?
como algo sagrado y bello, ¿dónde está su belleza?
y todos llorando dijeron, mira y toca su corazón,
no tiene nada, todo es amor puro, por eso,
era nuestra diosa, y desde hoy, tú serás la reina,
pues eres la elegida en esta nueva era.
…Y vi como la pala, echaba tierra al ataúd,
y al caer, se convertía en pétalos de flores
quedando toda la fosa cubierta de olores,
a rosas, jazmines, violetas, azucenas…
y de pronto, una luz nos alumbró a todos,
era su feliz despedida, se iba riendo,
y todos alegres se fueron tras ella,
y me quedé sola…hipnotizada diría yo,
más algo tiró de mi falda, y vi a mis gnomos,
las preciosidades mías, que me decían,
nos vamos ya, mi reina, su majestad espera,
y me fui con ellos, a la nueva era…
FRAN TRO -España-
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