viernes, 8 de mayo de 2015

EL ENIGMA DEL OTRO LADO / SACRIFICIO


EL ENIGMA DEL OTRO LADO

No hace falta morir,
Para conocer el enigma del otro lado.
Tan solo vasta con cerrar los ojos muy fuerte.
Tan fuerte, que la noche entre entera por las pupilas.
Y que la luna sea un faro,
que guie tus sueños hacia ese mar de espejos
en donde naveguen las almas, a bordo de un barquito
cuyo casco son palomas de papel,
y sus velas cuatro relojes blandos.
Para acabar comprendiendo
que la muerte es una isla oculta en el interior de un párpado,
que es un pájaro de piel
y que tiene como pico un candado.
Un candado que solo puede abrirse utilizando como llave
una mariposa de plata.

SACRIFICIO

Yo me ofrezco al sacrificio
de las esperanzas.
Y que mi cuerpo sea devorado vivo
por una piara de cerdos escuálidos.
Que mi sangre sirva
para regar los campos,
donde crecen árboles que dan como fruto
cabezas de alondras disecadas.

A ser quemada viva
en una pira de niños famélicos.
O que mis ojos sean tragados por las mil bocas
que duermen bajo la tierra.
Para que coman sus raíces de mis lágrimas secas.
Y que mi piel sea el manto,
que cubra a los perros que mueren
con la noche entre sus patas.

A que me arrojen de cabeza
al barranco de los tristes.
A que me pisen el estomago,
una estampida de miles de caballos metálicos
y que coman de mis entrañas,
las bestias cornucopias
con mil dientes en sus astas.

A que me corten los brazos,
como las alas de una paloma.
A que quemen cigarrillos en mi garganta.
Para que no pueda gritar mi angustia
a ser fusilada ochenta veces,
una por cada año de silencio y por cada muerte olvidada.

Pero sobre todo.
y por encima de todas las cosas.
Me ofrezco a al sacrificio
de los que sufren por las libertades,
con una cadena de sangre en las muñecas.
y teniendo en el ojo una bala.

Por ellos solamente por ellos.
Por los olvidados en el paraje del tiempo.
Por los que son arena entre el barro.
Por los silenciados por la noche
Por los que lloran con lágrimas de cristal.
Y por los que gimen con sollozo de plata.

Por todos ellos merece la pena morir,
y ofrecerme como mártir al sacrificio
de los que son, de la noche su sombra.
de los que agonizan, en el páramo triste de la historia.
Y de aquellos que perdieron sus alas
intentando alcanzar el alba.

Debora Pol.

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