jueves, 7 de mayo de 2015

DUELEN LOS HIJOS.


Duelen los hijos, duelen
las muchas noches en vela,
y una sonrisa se cuela,
cuando ya sabes que vienen.

Duelen mucho sus dolores,
sus dudas, sus pensamientos,
su mirada en los momentos
de trágicos sinsabores.

Duelen las marcas ganadas,
en pleitos y en peleas,
en esas heridas feas,
por sus errores marcadas.

Duele saber que eres prenda,
el cuidador de sus días,
domadores de almas pías,
les confundirán la senda.

Duelen los hijos, se acaba
el ciclo de nuestra vida,
una mueca tan torcida,
el adiós al que se odiaba.

Duele ese adiós, el que digo,
al final de esta jornada,
mejor es que no hacer nada,
haber tenido un amigo.

Julio G. del Río (Valencia, España)

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