Ya no importa, que digas que me quieres
mientras gimes pidiendo un beso mío
cuando yo te buscaba tu eras tan frío,
pero te ibas con las demás mujeres.
Pinchabas sin razones alfileres,
¡Que ya no siento nada, ni me fío!
Mi nombre lo mencionas, con tal brío,
y no me importa que te desesperes.
Superé aquellas noches que me heriste
torturándome un nudo en mi garganta,
hurgando en mi memoria...¡Fue tan triste!
Preguntándole a mi alma que no te aguanta,
pues la mía, aun recuerda, qué te fuiste.
Ya tengo un nuevo amor que a mi me encanta.
María Sirena Matrí Mar
No hay comentarios:
Publicar un comentario