¿Porqué la felicidad es tan efímera?
La tristeza y las malas emociones, nos envuelven con su manto negro de oscuridad al alma, como la noche, que a veces nos priva hasta de La Luna.
Y la dicha, emula a la frágil y mágica luciérnaga.
El gozo enamora con su cortejo, pero con una intermitente satisfacción.
El placer hace su inquieto vuelo, pero estacionándose en diferentes situaciones y escenarios, caprichosamente en períodos reducidos. No es definida su estancia.
La presencia del júbilo es pasajera, su fosforescente parpadeo de regocijo, no permite que se extienda por tiempo prolongado.
El entusiasmo de su brillo, proporciona fugaz jovialidad.
Y el sentirnos contentos, se reduce al diminuto tamaño del escarabajo de luz, cuya linterna de esperanza, alumbra en forma austera, si dilatar más su tiempo, sólo nos acompaña, en penumbras de calamidades.
La naturaleza de la vida, a veces es extrema, pudiera darse el caso, que no nos visite el encanto de su destello.
ERNESTO ESCOBAR MOREIRA -ECUADOR-
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