Vieja tristeza y no dolor,
a veces, Amada estéril
de vida y esperanza,
que vuelves ignorado
todo cuanto cubres,
como una tarde oscura,
como el primer temor.
Invernales olas en playas desiertas.
Vieja soledad ineludible
como las húmedas aceras
de esta ciudad sin tus caricias,
como el silencio eterno,
al comenzar noviembre,
como barcos muertos en el fango,
como trenes perdidos , sin retorno,
como los besos ya hundidos,
como las caricias secas y terribles,
como los "Te Quiero"...ahora, déjame.
como sueños rotos y noches en vela.
Vieja tristeza químicamente infecta,
acaso, como todo lo que habita
tras la capa de pintura , que nos cubre,
porque nada es ni puede ser
“al este del Edén”.
Paco José González
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