Lo que me corre por las venas es una quimera:
trato de que mis nervios sean un remanso de paz y no tendones de acero inoxidable llenos de agujeros.
También quiero que mirar como miro no esté prohibido,
pero mis ojos delatan mi ansia vital:
quiero ser un canibal de almas.
Conocer todo es la necesidad de la punta de mis dedos,
saber que todo es verdad y no el sueño de un millón de monos locos escondidos en el vientre de una zarigüeya putrefacta.
El ansia de convertir la quimera en utopía
es el resumen de una canción de amor
entre las piernas de la náusea de no saber.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
No hay comentarios:
Publicar un comentario