Sólo cuando amamos
podemos entender los versos del poeta,
de aquel Quevedo herido por las flechas de Cupido:
"Polvo seré, más polvo enamorado"
Enamorarse, amar,
compartir siendo libres,
acariciar nuestros cuerpos
en la plenitud del deseo,
cruzar las templadas aguas del Mediterráneo
con su oleaje adverso o con su sinfonía de calma.
Sentir la llamada de los años
aunque el tiempo se paró un día
junto al fulgor de unos ojos
y en ese lugar donde el silencio se hermana
con la noche y los sueños se hacen eternos
gozar la alegre primavera
de los besos que nos dimos.
Del libro “Estampas" de
Ana Herrera
Publicado en la revista Aldaba 17
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