LA VENTOLERA
esparce por el tiempo
los pedacitos miserables del mapa
que hice añicos.
Ése donde estaban dibujados
los caminos de tu cuerpo,
las coordenadas que marcan tus lunares
y los puntos cardinales
que orientan hacia tus deseos.
A pesar de ello
creo que todavía podría llegar
tal que aquella vez
en que dando tumbos y tropiezos
acabé por encontrarme,
perdido y adulterado,
pidiendo asilo político
en el término municipal
de tu cuerpo.
FRANCISCO TOMÁS BARRIENTO EUSEBIO -Campofrío-
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