lunes, 29 de abril de 2019

RAZÓN


La luz que me olvida huele a mujer, pecado que gotea como animal espeso que truena los colmillos contra mi corazón, amoroso enemigo sitiado por el no saber qué hacer. El tiempo que me arruina también recela a pareja, bola de viento que bendice azotes y escupe formalidades para su pensamiento, ser arbolado de monstruos camino a la exactitud, río de lagartos y flores con el nombre de una mujer dificultado por los reflejos. La sangre que me acorrala olió a hembra enamorada, la cual arrastraba un ataúd cuyas huellas escribieron nuestros nombres entre el inicio del arcoíris y el final de mis ganas. La muerte que inaugura mi cuerpo ya no huele a mujer. Y el alma que viene no sabrá que viví por ese aroma…

VÌCTOR DÌAZ GORIS -República Dominicana-

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