viernes, 17 de febrero de 2017

TYCHO


La imponente figura de Tierra Siete se cierne pesada sobre Tycho, capital de la séptima Luna. La eterna presencia del planeta, antaño amenaza para los nekos (gatos bípedos lunícolas de altura humana y grandes colas bifurcadas), se ha convertido en mero decorado ante el que el Parlamento del Orden representa su pantomima diaria.
En un despacho bañado por la luz azulada que se cuela del exterior, la ministra Amara observa perpleja una proyección. Ante ella se sienta un enorme neko albino, de ojos verdes, que habla la lengua común con ligero acento.
— Como ve, señora ministra, no solo se trata del gobierno lunar. Corrupción, tráfico de seres pensantes, drogas... Todo nos lleva a la fuente de la podredumbre: Tierra Siete, el Canciller y sus ministros. El Orden está viciado. Bien lo sabe la Gran Madre.
— ¿Por qué yo?
— Digamos que, pese a su humanidad, es nuestra mejor opción.
— ¿Y si me niego?
El neko acciona de nuevo el reproductor. Su cola se mueve de forma animada, al sonreír muestra los
colmillos.
— Esto es, querida, solo para sus ojos.
Al finalizar la proyección la ministra se levanta en silencio y se dirige hacia la puerta.
— Anímese. Asistimos al comienzo de una fructífera sociedad. Muy buenas noches... Señora Canciller.

Iván Mayayo Martínez (España)
Publicado en la revista digital Minatura 154

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