Ella me preguntó
en qué pintor ilustre
yo me reencarnaría,
si en Picasso o en Dalí,
y al instante le dije,
y sin saber por qué,
que ni en uno ni en otro,
sino en su pintalabios.
Del libro LA SONRISA SILÁBICA de MOHAMED DOGGUI -Túnez-
Publicado en Luz Cultural
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