Abro la mañana
con los ojos
y aparece el mundo.
En el sueño que quedó
en la almohada
alguien habla.
Soy la misma y distinta:
traigo días oscuros
girasoles ardientes
y una luna que ríe entre las piernas.
El espejo me muestra entera
-la misma y otra-
y levanto vuelo con tu nombre en la boca.
Del libro "Travesía del Desierto" de
Graciela Wencelblat Wainbuch -Argentina-
Publicado en el blog elescribidor
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