(Para mi ahijada Patri)
Cuando a los árboles pillas,
mi florofílica dama,
los follas con tanto drama
que hasta se caen las ardillas.
Nunca pillarás ladillas,
pues éstas duermen en cama
y a ti te gusta la trama
de calentarte en el bosque,
para que tu cuerpo enrosque,
te tiras a alguna rama.
Cuídate mi florofílica,
que las astillas son malas,
se intruducen como balas,
cuan penetración etílica.
Esa función clorofílica,
a la que haces vilipendio,
acabaría tu compendio
de satisfacer amores,
puede aumentar los ardores
y provocar un incendio.
Julio G. del Río -Valencia-
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