Tengo el cáliz al lado mio,
forcejea entre una vez y otra; distintas maneras de subrayar el esquema.
Dentro se cuela la alevosía.
La ignorancia es un puchero donde fabricar maitines.
Me desvelo entre sueños, mas sueños, otro sueño, otra pesadilla, y entre el errar y el placer me produce un insomnio maldito
oscurecido por tu espalda amparada en la cortina.
Afuera no existe ni la aurora.
Es una levedad como el ser. O como yo,
entre muchos yo,
y ningún yo.
Muchos nosotros, o puede que ninguno.
ISABEL REZMO -Úbeda-
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