Quien me quiso un día,
me enseñó a querer.
Quién me odió un segundo,
puso en mí el desamor.
Esa dolorosa semilla
que germinó en mi alma
y me hizo peor persona.
Mas otro afecto la abatió
y sepultada sin germinar,
bajo la tierra yerma quedó.
Hoy pasado ya el tiempo
y muchos años después...
tan solo puedo recordar,
a quién un día de mi vida,
me quiso mucho...
y me enseñó a querer.
MARÍA LUISA HERAS VÁZQUEZ -Barcelona-
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