Leí, como una despedida,
que alguien, una mujer escribió:
"Tebas de mi corazón",
como si fuera el preludio
de la última noche de calma.
Leí que alguien decía
que a dos enamorados
los dirigía una mano
invisible e implacable.
Entre el oleaje de lágrimas
y galopadas en un imposible
mar de la desdicha en calma,
Tebas, ciudad griega.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
No hay comentarios:
Publicar un comentario