domingo, 22 de junio de 2014
PARA SER UN BUEN ENTENDEDOR -Y NECESITAR POCAS PALABRAS-
Hay que leer; leer todo;
leerlo una y otra vez;
leer desde el cortante y peligroso
canto de las hojas
hasta lo que se oculta bajo los renglones;
hay que leer con luz y sin ella,
por gusto, necesidad y a la fuerza.
Hay que aprender a leer entre líneas,
lo que esconden los paréntesis,
lo que dicen las manos,
lo que aclaran los ojos
y hasta el menor de los gestos…
Hay que leer, leer todo,
leer de punta a punta,
desde el margen y…hasta sus antípodas,
palabra a palabra;
leer con los ojos,
con la yemas de todos
y cada uno de los dedos,
dejando la razón a un lado
y siempre, pero siempre,
a corazón abierto.
Leandro Murciego
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