miércoles, 18 de junio de 2014

NUNCA SUBIRÁ


Corre y corre el agua
arrastrando el tiempo
que ya no marca el reloj
sino el lejano sonido
del agua al chocar
contra el gris asfalto.

Espera y espera la sombra
que pase el sol por la puerta
para marcharse detrás
dejando la calle iluminada
por un luz que arranca
sudores a las duras aceras.

Tiene y tiene en tus manos
un puñado de cristales rojos
que tiñen la alfombra del salón
de un reguero de color
que aquieta el corazón
y enrojece la mirada.

Persigue y persigue un tren
que viaja entre nieves perpetuas
perdido en la inmensidad blanca
que se repite interminablemente
y al que nunca subirá
porque no sonó a tiempo el reloj.

JOSÉ LUIS RUBIO

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