jueves, 19 de junio de 2014

CULPA


Freud no tenía el cuello líquido ni el sexo como la caligrafía de un médico.
Freud sabía que la temprana culpa era un abrigo carcomido a abrazos.
Freud nunca dijo que los abrazos eran como gargantas resecas e insaciables.
Freud era un estratega que golpeaba en lo más fácil,
pero la culpa la tenía la infancia,
la falta de sábados por la noche
el estiércol, de las mentiras
y de las vidas de los padres.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

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