jueves, 19 de junio de 2014

AZUCENA INMACULADA Y ROCÍO DOLORIDO


Tu pénsil sabe a albahaca y hierbabuena,
Y tu fragancia huele a flores amadas.
Éstas nos hacen cómplices amadores.
La mariposa de tu rostro encendido,
Una promesa de placeres tan deseados.

¡Qué paisaje tan bien afiligranado!
Es más que un acto de fe,
Un don del Demiurgo Justiciero.

Tu pénsil, un poema tan sentido.
Tu fragancia, un verso,
Sí, un verso amadamente compuesto
Para que en ti me mire
Y conmigo mismo me rime.

¡Oh flor gauchesca, indomeñable e inmarcesible!
T me mueres de azucena inmaculada,
Y me arrobas con tu rocío afligido.

Rachid Boussad
Publicado en la revista Nevando en la Guinea 35


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