miércoles, 3 de abril de 2019

TRAS LA BARRA DEL CALVO

 
Oído... cocina...

Se deslizan tras la barra en una caótica danza,
frenética pero práctica melódica, sin par y rápida
entre el baile de bandejas armoniosas que se alejan
dejando tras de si la fragancia que delata...

Voces... ”¡Dos de caracoles!” ¡Tres molletes como soles!
se pasean ante mis ojos y en un sinfónico arrojo
redondean el paladar y yo, que dejo al azar
una sonrisa en el aire que se transforma en un vals...

La espuma de la cerveza brinda en su vuelo
con el aroma a Rioja y a Ribera del Duero.
Rostros y voces amigas para ponerse a salvo
pues tras la barra del Calvo,
donde todo es un revuelo,
no hay más ni tampoco menos
que el rumor amoroso que se sucede de nuevo.

Suena la campana y brota su sonido entre las copas
que el veneno de los bares hace magia y malabares
y no acepta la derrota pues en el cristal, la nota,
suena a música gozosa que todo lo invade.

Cambió el lugar centenario pero continúa a diario
el espíritu de antes que hace que así se levante
mi copa para brindar por esa danza sin igual
que tras la barra del Calvo es arte y mucho más.

La espuma de la cerveza brinda en su vuelo
con el aroma a Rioja y a Ribera del Duero.
Rostros y voces amigas para ponerse a salvo
pues tras la barra del Calvo,
donde todo es un revuelo,
no hay más ni tampoco menos
que el rumor amoroso que se sucede de nuevo. (BIS)

 ALFONSO BARO -Puerto Real-

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