jueves, 4 de abril de 2019
PEQUEÑO ÁNGEL DEL AMOR
No nacieron las palabras que describan tu belleza y tú figura.
¿Acaso eres un ángel de alma misteriosa que en un mortal busca su amor?
Me miras, parpadeo fugaz del cielo de tus ojos, tu perfume jazmín en flor.
La brisa marina bebe tu aliento de vida, y sin pudor te acaricia.
La brevedad de tu figura y de tu ropaje, que tu cuerpo balancea sonriendo
es mirarte y morir y vivir al verte, entre la lujuria de mi pasión y tormento.
Dame el tiempo necesario para amarte como se merece tu alma.
Inventaré tu gozo en mi pasión en el delirio que seas mía, y con tus huesos
en lo profundo de tus sombras dulces, y beber lujuria en tu vientre a besos.
Amándote callado, bebiendo tu savia, tengo mi boca en la tuya.
Respirando tu aliento, una bella primavera enciende las flores en tu huerto
las aromas de amor y flor en tu piel me ahogan, tu pasión por mí, latiendo.
Contigo quiero volver a ser fuego, y amarte entre mis llamas.
Te amaré como el sol, y no más brumas desoladas en los grises de mi vida
y hacerte mía suavemente, dulcemente, soñando vivir en tu vida, todavía.
Quiero estrujar hasta el delirio tus sombras, con mis manos.
Perdido en el éxtasis consentido, de este amor que acaricia mis sentidos
y dibujar en la curva desnuda de tu espalda mi nombre, en un dulce latido.
Te vas, extasiada de amor, y siento la caricia de tu risa cristalina.
Tu promesa vuela al viento y reclama el momento de un nuevo encuentro
dejas el dolor de tiempos de espera en mi vida y extrañarte entre lamentos.
Amor, regresa conmigo.
O moriré por ti.
Manuel F. Romero Mazziotti -Argentina-
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