miércoles, 15 de febrero de 2017

JUGANDO A LA LOTERÍA


Sábado noche. Después de cenar toda la familia reunida en la sala de mi tía para jugar a la lotería. Cada uno teníamos nuestros cartones aunque cuando la suerte nos era esquiva solíamos cambiarlos. Recuerdo que mi padre cuando la suerte le era adversa castigaba los cartones poniéndoles boca abajo. No se equivocaba. Sabía dónde estaba cada número. Increíble su memoria.
El tiempo pasaba rápido. Cuando las partidas terminaban unos nos íbamos a la cama alegres porque habíamos ganado y otros tristes porque la noche no se nos dio bien. Esperábamos durante todo el invierno que llegase la noche del sábado. Me encantaba cantar las bolas. No siempre me dejaban. No tenía buen perder.
¡Qué distintas son ahora las noches de sábado! Ahora la televisión ha acabado con las reuniones y con la lotería y otros juegos de mesa familiares.

JOSÉ LUIS RUBIO

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