La rosa azul
me piensa y me crea.
Ella se transforma en mujer
y a mí en su amante.
Se convierte en labio
y a mí en beso.
Se torna piel
y me torna en caricia.
Ella es diosa
yo su hierofante.
Es horizonte
y yo mar.
Su azul aroma perfuma mi alma
y hace que mi corazón se derrita y resucite
en cada uno de sus pétalos.
Ella existe piensa y crea.
Y yo sigo en la Nada
hasta que ella
me vuelva a pensar.
VÍCTOR DÍAZ GORIS
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