Como el camino que se pierde entre la niebla,
así me encuentro, varada a la orilla de tus ojos,
entonando la música melancólica,
que duerme constantemente a mi costado.
Me has abandonado en el desierto de tus despojos,
negándome el agua santa de tus manos
que daba sentido a mi clamor desesperado,
estremeciendo en tiempos sin medida todo mi ser.
Nuestros recuerdos enfermaron de ausencia,
y los relámpagos de tu voz desgarraron
sin piedad este corazón enardecido.
Mira cómo cubre nuestro umbroso cielo
la indiferencia, y el orgullo no ha dejado
ya estrella visible en el firmamento
¿Quién calmará ahora tu alma inquieta
que va divagando entre tus difusos lamentos?
El silencio está comenzando su faena con sus
primeros bosquejos, y el mar de tus indecisiones
esta borrando las huellas de mi recuerdo
La luna me observa resignada, compartiendo
el suplicio de un amor que no se arredra
con el tiempo,
y mi vida va galopando su destino
desapareciendo lentamente de tu camino.
Paola Acosta
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