domingo, 8 de enero de 2017

EL VIAJE CERVANTES


Los estudiantes subieron a la nave para viajar al año 1603. Verían la escena que el escritor trabajaría en el capítulo VIII de su novela antes de que lo escribiera.
Se inició en el 3018, 2815, 2016 hasta llegar al año 1603. La nave mantuvo sus aspas girando de cara al suelo, levantando polvo en una llanura del verano de Castilla—La Mancha.
Los guías del viaje entraron a la habitación del autor con el gas anestésico abierto. Le colocaron
parches en las sienes mientras el monitor buscaba en su memoria. La lectura se detuvo en la escena donde el caballero veía a los gigantes. La copiaron y la insertaron en el espacio—tiempo justo a las 12 horas.
—Ves allí Sancho, uno de los gigantes―exclamo Don Quijote.
― ¿Qué gigante?―no lo veo―respondió el escudero.
El caballero le clavó las espuelas a Rocinante y con la lanza en el ristre arremetió a todo galope. Las chispas saltaron al contacto de los metales. El impacto movió la cola de la nave un poco a la izquierda. Los estudiantes se asustaron. Luego avanzó hasta detenerse frente al caballero y su
escudero.
―Válgame Dios―dijo Sancho―esto no es ningún gigante ni molino de viento, parece más bien un dragón de metal.
Transcurridos los 30 minutos, los hombres desconectaron los parches de la cabeza del escritor y borraron del espacio—tiempo la escena que insertaron a las 12 horas de ese día. La historia no podía alterarse.
La nave inició otra vez el conteo: 1603, 2016, 2815 hasta detenerse en el año 3018. Los estudiantes bajaron en la estación con el libro de Don Quijote de La Macha en las manos.
Cervantes en el 1603 despertó con un leve dolor de cabeza y la idea de enfrentar a su caballero contra un gigante volador de metal.

Yubany Checo (República Dominicana)
Publicado en la revista digital Minatura 153

No hay comentarios:

Publicar un comentario