Los motivos dictan poemas
los motivos hostigan poetas
perentoriedad corremos y corremos
alcanzamos a la perentoriedad
con motivos
Le insertamos un motivo al dictado
encarnamos la perentoriedad del motivo
es un trabajo encarnar el hostigamiento
trabajamos modelando la perentoriedad
El poema es poema y se queda parado
lo leemos
y salta.
Del libro Ripio de
ROLANDO REVAGLIATTI -Argentina-
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