EXCEPCIONAL
Era tan excepcional que cada día se esforzaba en ser normal. Y lo conseguía.
LA DERROTA DE LA CRISIS
Había suspendido dos asignaturas en el último parcial del curso de bachiller, sus padres estaban en trámites de divorcio, la economía del primer mundo se encontraba al borde de la recesión y, para colmo, en la final de fútbol escolar, en el último minuto, había fallado el penalti decisivo. Todo estaba en crisis, él también. Y, en tiempos de crisis, como le recomendaba su inolvidable abuelo
materno, hay que irse lejos sin moverse del sitio, por ejemplo: a la antigua Roma y, convertido en Espartaco, liderar la revuelta de los esclavos contra la República; o, transformado en un astronauta, plantarse en la Corte del Rey Arturo; o navegar veinte mil leguas por el fondo del mar a bordo del submarino que capitanea un tal Julio Verne; o, una vez atracado en el puerto del reino de las Hadas, asistir al fastuoso desfile que se celebra en la Avenida de las Fábulas, e incluso exclamar al paso de la carroza imperial: “¡El rey va desnudo!”; o regresar al futuro, ya presente, desde el remoto pasado, en una estrafalaria máquina del tiempo; y, luego, dormirse profundamente acunado por los ensueños utópicos, y, al despertar, comprobar que el dinosaurio, la crisis, ya no está ahí.
Del libro El espectáculo más hermoso de
SALVADOR ROBLES MIRAS
Publicado en Los libros de las gaviotas
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