“Dios se desnuda en la lluvia
como una caricia innumerable”
Juan L. Ortiz
Estará ahora cayendo en cualquier parte
y alguien con lenta monotonía
fijará su vista en la ventana
para verla mojar los techos de la ciudad
y es posible que se precipite
y genere vahos que saldrán de las bocacalles
y correrá libre e inesperada
como corre alguna sustancia en la noche.
Nadie la detendrá con fusiles de viento
ni habrá gárgolas de bocas abiertas
para contar su recorrido
ni la cansarán las distancias
ni las maldiciones de los desprevenidos
ni el pájaro ciego que vive en lo profundo
deseoso de reflejarse en algún charco.
Estará ahora por ahí esta lluvia
oyendo el canto de los hambrientos
y su propia melodía que se repite
a través de los siglos…
ROSA LÍA CUELLO (Cañada de Gómez-Santa Fe-Argentina)
Publicado en la revista Gaceta Virtual 101
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