domingo, 3 de mayo de 2015

DESTINO


Baja él por la avenida con su maleta en una mano y un collar en la otra. Va con los restos del naufragio. La mirada perdida en el horizonte buscando una señal que le indique el destino.
Se sienta en el banco de madera. Allí abandonado, y una bandada de pájaros le roza la cabeza en su huida. Esa es la señal, su destino es ser espantapájaros.

Escrito en el Café de Ruiz / Barrio de Maravillas, Madrid, 26 de Febrero, 2015.
Ángeles Delgado (España)
Publicado en Escribimos 44


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