sábado, 23 de mayo de 2015

ESA MUJER


Esa mujer no soltaba su pájaro
ni roía su hueso. No quebraba su ala.
Ni soltaba su pájaro.
Esa mujer creía tenazmente insistía
en la perduración de la materia,
fiel a sí misma idéntica. Inmutable.
¿Bajo qué cielo creciste, madre?
¿No sabías, acaso,
que las fulguraciones del verano son
tan cambiantes y breves
como el verano mismo?

LAURA PONCE (Ciudad Autónoma-Buenos Aires-Argentina)
Publicado en la revista Gaceta Virtual 101

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