sábado, 23 de mayo de 2015

EL MAR Y SU SIRENA


El verde esmeralda se confunde
en el capricho de las olas,
el mar bravío oye el canto de sus aguas
que juegan abrazando la Luna.

Gritan en el silencio callado de la noche,
Y las olas rompen su rabia contra las rocas,
hilvanando colores para cuando la aurora
desplegué sus alas.

Cuenta un marinero, que una noche de
mar bravía,
en sus aguas una sirena el fuerte oleaje
la arrastro con tanta fuerza que su cuerpo
quedo inmóvil en la arena.

Desconcertadas las olas quedaron ante
tanta belleza, miraban a la bella sirena,
desconsoladas sin saber que hacer con ella,
mirando a las nubes les pedían clemencia.

La sirena desvalida y postrada en la cristalina
arena, intentaba mover su cuerpo sin sentir
el agua cerca;
Si la fuerza de las olas no cubría de vahos
y salina su cuerpo, ella moriría sin remedio.

El mar desbordado por su miedo,
lleno a las olas de sufrimiento,
se crecieron las olas y escondieron
bajo su cresta el miedo.

Le pidió a los vientos, que empujara
con fuerza a las olas, que las arrastrara,
hasta la orilla del mar,
que de agua se tenía que cubrir su sirena
para poder de nuevo adentrarse al mar.

Olivia Cortes Rubio -Málaga-

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