Suspendido en el vacío
como un pájaro cualquiera
miraba pasar las nubes
mientras tú bajo el árbol
leías una novela romántica.
Un viento racheado pasó
las páginas del libro
haciendo que perdieras
el hilo de la historia.
Bailaron las hojas del árbol,
bailaron los pelos negros,
bailó tu camisa blanca,
bailó tu pañuelo rojo.
El cielo se cubrió de nubes
negras, muy negras,
que ocultaron el sol,
que lloraron de dolor.
No te dio tiempo
de ponerte a cubierto
y acabaste empapada
de la cabeza a los pies.
JOSÉ LUIS RUBIO
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