Solo estoy pensando,
sentado en mi sillón,
escribiendo, o soñando,
con intensa fascinación.
Sobre toda tu alegría,
en todos esos detalles,
esos que a rato hacen,
que de amor desmaye.
Sorpresas de un corazón
que como este mío,
ha sufrido sin razón,
como árbol en el hastío.
Yo solo, recordando,
por pura casualidad,
mi paso por los años,
y toda mi futilidad.
Recordé cuando apareciste tú,
con tus ojos hermosos,
que estremecen con su luz,
y me hacen, a la vez dichoso.
Entonces, solo en mi sillón,
con mi alma ahora serena,
siento profundo en el corazón,
que valió… que valió la pena.
José Prado -Estados Unidos-
No hay comentarios:
Publicar un comentario