miércoles, 25 de junio de 2014

TEORÍA DE DESAMOR


Yo soy el que disparó a Cupido,
soy ese que aborrece los amores
por costumbre y por rutina,
ese que prefiere antes el calor
de una barra y tres cervezas
que la seguridad incierta
de un amor descafeinado.
Yo soy el que disparó a Cupido,
soy el que se refugia
en coños de una noche
para protegerse de las heridas
y el dolor de cabeza
de las relaciones eternas
que sólo duran unos meses.
Yo soy el que disparó a Cupido
y lo hice con la consciencia
del que se ha cansado
de esperar a que llegara la buena,
del que anhelaba un amor infinito
y sólo ha conseguido acabar durmiendo
con una vaina vacía que tenía su forma.
Yo he matado a Cupido,
os he liberado de una vida
llena de mentiras,
de caricias de hielo,
de besos con espinas,
de vivir para siempre
con un corazón en el pecho
al que le han recortado las esquinas
y late por el simple hecho
de mantenernos con vida.
No me deis las gracias,
no las quiero,
yo soy el que disparó a Cupido
pero lo hice por mí,
para vengarme de años de fracasos
y expediciones fallidas
a cuerpos que no me aportaban nada
y a corazones coraza
que ocultaban mentes enfermizas
y retorcidas.
Y ahora condenadme si queréis,
ponedme las esposas,
metedme entre rejas,
que mientras sepa
que ese cabrón con alas está muerto,
mi alma será libre
y por las noches dormiré tranquilo
sabiendo que un “te quiero” es un “te follo”
y la eternidad dura
lo que tardes en llegar al orgasmo.

César Ulla
Seleccionado por Leandro Murciego

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